La posible salvación del deudor, el Retracto del Crédito Litigioso:

¿Le ha llegado una carta de un fondo de inversión diciendo que han adquirido su crédito, y que ahora deben pagarle a él?

Cada vez es más común la práctica bancaria consistente en la venta de paquetes de créditos impagados a fondos de inversión, o fondos buitre, por un módico precio, de entre un 3 y un 7% aproximado del importe de la deuda para créditos ordinarios y entorno al 35% para préstamos garantizados con hipoteca.

De esta forma, el banco percibe un pequeño porcentaje de la deuda y el fondo continuará reclamando el 100% de lo adeudado al prestatario.

¿Y por qué no me ofrecieron pagar a mi ese pequeño porcentaje para librarme de la deuda?

La realidad es que no tienen por qué hacerlo. Sin embargo, si el prestatario tenía un procedimiento contra el banco antes de recibir esta carta, en el que se opusisese a la ejecución, o contestase a la demanda, está de suerte, pero tiene que correr.

Está de suerte porque se le puede aplicar el retracto del crédito litigioso, que es una figura tan antigua como el Código Civil, pero además es muy exigente.

Tiene que correr porque el retracto hay que ejercitarlo en 9 días desde el requerimiento de pago de la compradora del crédito.

Por lo tanto, tan pronto se reciba la carta, hay que poner el asunto en manos de abogados expertos en esta materia.

Y es que el plazo de 9 días que establece el Código Civil hay que cumplirlo, y aunque no conozcamos el importe a pagar, hay que interrumpir tal plazo, para evitar que en el procedimiento se nos ponga una barrera adicional para llegar al objetivo.

Efectivamente, estamos hablando del Retracto de crédito litigioso, regulado en los arts. 1.535 y 1.536 del Código Civil, y desarollado ampliamente por la jurisprudencia.

Los requisitos para ejercitar el retracto de crédito litigioso son los siguientes:

  1. Que se haya producido la venta del crédito por parte del acreedor. No será aplicable cuando se trate de sucesiones universales (como la de Banesto a Banco Santander) o cuando el comprador sea la SAREB (el conocido como banco malo), ya que en estos casos la jurisprudencia y la ley no permiten el retracto. Sin embargo, no se prohíbe para el caso que está resultando más habitual, la compraventa de carteras crediticias por fondos de inversión, en las que se compran miles de deudas por un precio cerrado.
  2. Que el crédito sea litigioso ¿y esto qué significa? Es necesario que se esté cuestionando la realidad o exigibilidad del crédito. Nuestro Tribunal Supremo dice que es litigioso lo que está en duda o se disputa, por lo que hay que atender al contenido de la oposición a la ejecución o de la contestación a la demanda. Sin embargo, la jurisprudencia ha llegado a reconocer incluso la tácita oposición de la rebeldía para considerar la litigiosidad del crédito.
  3. Que se ejercite el derecho en el plazo de 9 días. En puridad, el art. 1535 del Código Civil exige el pago del precio y de los intereses y costes de la operación. Sin embargo, en el común de los casos, los fondos no comunican ni el precio de adquisición ni el coste de la misma, por lo que nuestra jurisprudencia viene reconociendo que este plazo no comienza sino hasta el momento en que tales condiciones sean conocidas.

Por ello, como adelantamos, es importante iniciar el procedimiento dentro del plazo de 9 días, ya que si bien es cierto que no conocemos la cantidad a pagar, hay que ejercer el derecho, mediante la iniciación del proceso, dentro de los 9 días siguientes al requerimiento de pago. Posteriormente, cuando en ese procedimiento conozcamos la cantidad efectivamente pagada, será cuando haya que pagar el precio más los intereses y los costes, que igualmente deberán ser notificados por el comprador.

El procedimiento para ejercitar este derecho es el declarativo ordinario, conforme indica el art. 249.1 regla 7ª de la Ley de Enjuiciamiento Civil, por razón de la materia y por lo tanto, con independencia de la cuantía del préstamo. Por ello, es un error demasiado común intentar ejercer este derecho mediante su alegación en la oposición a la ejecución.

En definitiva, si recibe una comunicación en su domicilio en la que una empresa que le era desconocida, le reclama ahora la deuda que tenía con algún banco o cualquier otra empresa, póngase en contacto inmediatamente con los profesionales de Badema Abogados, expertos en retracto de créditos litigiosos, ya que es posible que realicen la llamada más rentable de su vida.

 

 

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